Sentir dolor en la espalda después de correr, jugar al pádel, practicar tenis, entrenar CrossFit o hacer cualquier otro deporte es más frecuente de lo que parece. Sin embargo, el origen del problema no siempre está en la columna lumbar.

En muchos casos, la forma en la que trabajan la cadera, la pelvis y la espalda influye directamente en cómo se distribuyen las cargas durante el movimiento. Por eso, antes de pensar únicamente en lesiones, resonancias o estructuras dañadas, conviene entender cómo funciona la región coxo-lumbo-pélvica.

Qué es la región coxo-lumbo-pélvica

La región coxo-lumbo-pélvica está formada por tres estructuras que trabajan de forma coordinada: la cadera, la pelvis y la columna lumbar.

Estas zonas forman una unidad funcional encargada de transmitir fuerzas, estabilizar el cuerpo y generar movimiento durante la práctica deportiva.

Cada vez que corres, saltas, golpeas una pelota, haces una sentadilla o levantas una barra por encima de la cabeza, esta región debe trabajar de manera eficiente y sincronizada.

Cuando esa coordinación no es óptima, algunas estructuras pueden recibir más carga de la que son capaces de tolerar. Con el tiempo, esto puede favorecer la aparición de dolor lumbar, molestias en la cadera o sensación de sobrecarga después del entrenamiento.

El verdadero problema muchas veces está en la carga

Una de las claves para entender el dolor lumbar durante el deporte es la relación entre la carga que recibe el cuerpo y la capacidad que tiene para tolerarla.

Los tejidos se adaptan a las cargas que reciben. Cuando la carga es adecuada, el cuerpo responde y mejora. Pero cuando la carga supera de forma mantenida la capacidad de adaptación, pueden aparecer molestias, dolor o lesión.

Por eso, la pregunta no siempre debería ser “qué lesión tengo”, sino:

¿Está mi cuerpo preparado para la carga que le estoy exigiendo?

La carga no es solo el peso que levantas o los kilómetros que corres. También influyen el volumen semanal, la intensidad, la frecuencia de entrenamiento, el descanso, el sueño, la alimentación, el estrés laboral, la recuperación y el contexto personal.

Demandas y capacidades: la clave para entender el dolor

En fisioterapia deportiva solemos analizar el equilibrio entre dos variables: las demandas y las capacidades.

Las demandas son todas las exigencias que recibe el organismo. Incluyen el tipo de deporte, la intensidad del entrenamiento, el volumen semanal, los cambios recientes en la rutina, el estrés, la falta de descanso o una recuperación insuficiente.

Las capacidades son los recursos que tiene el cuerpo para responder a esas demandas. Aquí entran la fuerza muscular, la movilidad, el control motor, la coordinación, la resistencia física, la adaptación de los tejidos y las experiencias previas de lesión.

Cuando las capacidades son iguales o superiores a las demandas, el cuerpo suele adaptarse correctamente. En cambio, cuando las demandas superan durante demasiado tiempo lo que el cuerpo puede tolerar, aumenta el riesgo de dolor.

¿Por qué puede doler la espalda aunque la resonancia muestre una lesión?

Cuando aparece dolor lumbar o dolor de cadera, muchas personas reciben diagnósticos basados en hallazgos estructurales: protrusión discal, hernia, artrosis, pinzamiento femoroacetabular, cadera tipo CAM/Pincer, degeneración discal o desgaste.

Estos hallazgos pueden ser relevantes en algunos casos, pero su presencia por sí sola no siempre explica el dolor. Dos personas pueden tener una resonancia muy parecida y, sin embargo, una presentar síntomas y la otra no tener ninguna molestia.

Esto ocurre porque el dolor no depende únicamente de la estructura. También depende de la función, de la tolerancia del tejido, del sistema nervioso, del contexto de carga y de la capacidad del cuerpo para adaptarse a las exigencias del entrenamiento.

Por eso, además de observar cómo está una estructura, es fundamental analizar cómo se mueve, cómo soporta la carga y qué demandas recibe cada semana.

Por qué aparece dolor lumbar al correr, jugar al pádel o entrenar CrossFit

El dolor lumbar durante o después del deporte puede aparecer cuando el cuerpo no está tolerando bien las cargas actuales.

En corredores, por ejemplo, puede ocurrir tras aumentar demasiado rápido los kilómetros, la intensidad o la frecuencia de entrenamiento. Si la cadera no aporta suficiente fuerza, movilidad o estabilidad, la zona lumbar puede asumir más trabajo del necesario.

En jugadores de pádel o tenis, los giros, frenadas, aceleraciones y golpes repetidos generan una gran demanda sobre la cadera, la pelvis y la columna lumbar. Cuando el control rotacional no es adecuado, la espalda puede acabar compensando.

En CrossFit, movimientos como la sentadilla profunda, el peso muerto, el snatch o el clean and jerk requieren una buena coordinación entre movilidad, fuerza y control motor. Si alguna de estas capacidades no está bien desarrollada, la zona lumbar puede recibir más carga de la que puede gestionar.

En fútbol, los cambios de dirección, golpeos, saltos y contactos también exigen una buena capacidad de transferencia de fuerza entre el tren inferior, la pelvis y el tronco.

En todos estos casos, el dolor no siempre indica una lesión grave. Muchas veces funciona como una señal de protección ante una carga que el cuerpo no está gestionando bien en ese momento.

La importancia de la cadera en el dolor lumbar

La cadera es una articulación clave para absorber, generar y transferir fuerzas durante el movimiento. Cuando la movilidad, la fuerza o el control motor de la cadera son insuficientes, otras zonas del cuerpo tienden a compensar.

Con frecuencia, la columna lumbar es una de las principales regiones afectadas.

Esto puede observarse en corredores con déficit de fuerza de glúteo, en jugadores de pádel con giros repetidos, en tenistas con demandas elevadas de rotación o en deportistas de CrossFit que realizan movimientos complejos bajo fatiga.

Si la cadera no participa de forma eficiente, la espalda baja puede asumir una carga excesiva. Por eso, en muchos casos no basta con tratar únicamente la zona lumbar. Es necesario valorar cómo se comporta todo el sistema cadera-pelvis-columna.

¿Es necesario dejar de hacer deporte si me duele la espalda?

Una de las recomendaciones más frecuentes ante el dolor lumbar es dejar de correr, dejar de jugar o dejar de entrenar. Sin embargo, en muchos casos esta no es la mejor solución.

La clave suele estar en ajustar la carga y adaptar temporalmente las demandas.

Algunos deportistas pueden seguir entrenando con modificaciones específicas. Otros necesitan reducir la intensidad o el volumen durante un periodo. Y en algunos casos puede ser necesario priorizar la recuperación antes de volver a aumentar las cargas.

La dosificación del ejercicio es fundamental. Hacer demasiado poco puede reducir la capacidad del cuerpo. Hacer demasiado, demasiado pronto, puede aumentar el riesgo de dolor.

El objetivo no debería ser evitar el movimiento, sino encontrar la cantidad adecuada de carga para que el cuerpo pueda adaptarse.

Cómo trabajamos este tipo de dolor desde la fisioterapia deportiva

Desde la fisioterapia deportiva no buscamos únicamente tratar la zona donde aparece el dolor. El objetivo es entender por qué esa zona está sufriendo y qué factores están influyendo en el problema.

En una valoración individualizada analizamos la relación entre cadera, pelvis y columna lumbar, los patrones de movimiento, la fuerza, la movilidad, el control motor, el historial de lesiones, las cargas deportivas, los hábitos diarios y las expectativas de la persona.

A partir de esa información, diseñamos un plan adaptado para mejorar la capacidad de los tejidos y aumentar su tolerancia a las demandas reales del deporte.

No se trata solo de fortalecer un músculo aislado. Se trata de conseguir que todo el sistema funcione mejor dentro de los movimientos que realmente realizas cuando corres, juegas al pádel, entrenas CrossFit, practicas tenis o haces cualquier otra disciplina deportiva.

Conclusión

Si llevas tiempo sufriendo dolor lumbar o dolor de cadera durante el deporte, es posible que el problema no esté únicamente en la estructura que duele.

La relación entre la cadera, la pelvis y la columna lumbar juega un papel fundamental en la forma en la que tu cuerpo distribuye las cargas. Comprender cómo te mueves, analizar tus capacidades físicas y ajustar las demandas del entrenamiento suele ser mucho más útil que simplemente dejar de hacer ejercicio.

En muchas ocasiones, el objetivo no es proteger una espalda frágil, sino construir un cuerpo más preparado para hacer aquello que te gusta con seguridad y confianza. En Élite Málaga realizamos una valoración individualizada para identificar qué factores pueden estar influyendo en tu dolor y diseñar un tratamiento adaptado a tus necesidades deportivas. Si quieres volver a entrenar, correr o jugar sin miedo, podemos ayudarte.