El dolor en la ingle o la cadera al correr, hacer sentadillas, entrenar CrossFit o jugar al pádel puede tener distintos orígenes. En algunos casos, los síntomas están relacionados con la propia articulación de la cadera y con estructuras como el labrum o el cartílago.

Puede que al principio notes una molestia profunda en la ingle o alrededor de la cadera después de entrenar. Con el tiempo, quizá aparezca también al flexionar mucho la pierna, girar sobre un apoyo, levantarte después de estar sentado o incluso al ponerte los zapatos.

Y entonces llega una radiografía o una resonancia con términos como lesión del labrum, lesión condral, CAM, PINCER, edema óseo o pinzamiento femoroacetabular.

Es normal que estos conceptos generen preocupación. Sin embargo, encontrar una alteración estructural en una prueba de imagen no significa necesariamente que la cadera esté dañada de forma irreversible ni que tengas que dejar de entrenar.

Algunas alteraciones del labrum, del cartílago o de la forma de los huesos también pueden aparecer en personas activas que no tienen dolor. Por eso, en fisioterapia no tratamos únicamente una resonancia. Valoramos cómo funciona esa cadera, qué movimientos provocan los síntomas y qué necesita para volver a tolerar las actividades que quieres realizar.

¿Por qué puede aparecer dolor en la ingle al entrenar?

La ingle es una zona en la que pueden manifestarse problemas procedentes de distintas estructuras. Músculos, tendones, la región púbica o la propia articulación de la cadera pueden generar molestias similares.

Cuando el origen es intraarticular, el dolor suele aparecer en determinados movimientos de la cadera, especialmente aquellos que combinan una flexión elevada con rotación.

Por eso algunas personas notan dolor en la ingle al correr, hacer una sentadilla profunda, cambiar de dirección, subir la rodilla o levantarse después de permanecer mucho tiempo sentadas.

También pueden aparecer rigidez, sensación de bloqueo o chasquidos, aunque estos síntomas no están presentes en todos los casos.

Identificar qué movimientos provocan el dolor, cuándo aparece y cómo responde la cadera después de entrenar aporta información importante para orientar la valoración.

¿Qué significa tener un problema intraarticular de cadera?

La articulación de la cadera está formada principalmente por la cabeza del fémur y el acetábulo de la pelvis. Está diseñada para soportar carga y permitir movimientos como caminar, correr, saltar, agacharse o cambiar de dirección.

Alrededor del acetábulo se encuentra el labrum, una estructura de tejido que contribuye a la estabilidad y al funcionamiento de la articulación.

Dentro de la cadera pueden aparecer distintas alteraciones, como lesiones del labrum o del cartílago, irritación articular o edema óseo. También existen diferencias en la forma de los huesos que forman la articulación.

Aquí aparecen dos términos frecuentes en los informes de imagen: CAM y PINCER.

La morfología CAM hace referencia a determinadas características de la unión entre la cabeza y el cuello del fémur. La morfología PINCER se relaciona con una mayor cobertura de la cabeza femoral por parte del acetábulo.

Pero tener una morfología CAM o PINCER no equivale automáticamente a padecer una lesión ni a tener un síndrome de pinzamiento femoroacetabular.

Estas características deben relacionarse con los síntomas, la exploración clínica y las pruebas de imagen antes de determinar si tienen relevancia en cada caso.

Lesión del labrum, CAM o PINCER: la resonancia no lo explica todo

Una de las dudas más frecuentes después de recibir un informe radiológico es si aquello que aparece en la imagen explica necesariamente el dolor.

No siempre.

Las pruebas de imagen pueden detectar alteraciones del labrum, del cartílago o determinadas morfologías de la cadera también en personas que no presentan síntomas.

Por eso, el resultado de una resonancia o una radiografía debe interpretarse dentro de un contexto clínico.

Una persona puede presentar una morfología CAM y entrenar sin ningún problema. En cambio, otra puede tener dolor inguinal reproducible durante determinados movimientos, limitación funcional y una exploración compatible con afectación articular.

En fisioterapia buscamos establecer esa relación entre síntomas, movilidad, fuerza, movimiento, carga de entrenamiento y hallazgos de las pruebas de imagen.

Entonces, ¿por qué puede doler la cadera?

En consulta nos interesa comprender algo más que el nombre que aparece en el informe.

Queremos saber qué movimientos irritan actualmente la articulación y qué capacidad tiene la cadera para soportar las demandas que recibe.

Imagina una persona que juega al pádel cuatro veces por semana. Otra que entrena CrossFit y acumula sentadillas profundas, carrera, saltos y levantamientos. O un corredor que ha aumentado considerablemente sus kilómetros durante las últimas semanas.

En determinadas situaciones, las demandas del entrenamiento pueden superar temporalmente la capacidad que tiene la cadera para tolerarlas.

Eso puede aumentar la irritabilidad de determinadas estructuras y hacer que movimientos que antes se realizaban sin problemas empiecen a generar dolor.

Esto no implica necesariamente dejar de entrenar. En muchos casos será necesario ajustar temporalmente la cantidad, intensidad o tipo de carga y volver a aumentarla de forma progresiva.

¿Qué valoramos en fisioterapia?

El primer paso es realizar una valoración individual.

Analizamos cómo comenzó el dolor, cómo ha evolucionado, qué movimientos lo provocan y si ha habido cambios recientes en el entrenamiento o en la actividad física.

También exploramos la movilidad de la cadera, especialmente la flexión y las rotaciones, la fuerza de la musculatura de la cadera y el tronco, el control del movimiento y los gestos relacionados con la actividad deportiva.

Dependiendo del caso, podemos valorar una sentadilla, un apoyo a una pierna, la marcha, determinados movimientos de fuerza o gestos específicos del deporte.

También utilizamos pruebas clínicas para comprobar si los síntomas pueden estar relacionados con la articulación.

Ninguna prueba aislada permite explicar por sí sola todos los síntomas. La información de la entrevista, la exploración y, cuando son necesarias, las pruebas de imagen deben interpretarse de forma conjunta.

¿Cómo puede ayudar la fisioterapia?

El tratamiento dependerá de lo que encontremos durante la valoración y del nivel de irritabilidad de la cadera.

Cuando determinados movimientos provocan mucho dolor, puede ser necesario modificar temporalmente algunas cargas, reducir la profundidad de ciertos ejercicios o sustituir algunos gestos mientras se mantiene la mayor cantidad de actividad posible.

En algunas personas pueden utilizarse técnicas de terapia manual o movilización articular como complemento para disminuir síntomas o facilitar temporalmente el movimiento.

Sin embargo, una parte importante del proceso suele ser activa.

A medida que la cadera tolera mejor el movimiento, el objetivo será recuperar o mejorar la movilidad necesaria, la fuerza de la musculatura de la cadera y el tronco y la capacidad de soportar progresivamente mayores cargas.

El tratamiento debe avanzar hacia las demandas reales de cada persona.

Para alguien que corre implicará recuperar poco a poco el impacto y el volumen de carrera. En CrossFit será necesario volver a tolerar posiciones, rangos de movimiento, fuerza y gestos específicos. En deportes como el pádel tendrán especial importancia las aceleraciones, frenadas y cambios de dirección.

¿Tengo que dejar de correr o entrenar si me duele la cadera?

Depende del origen del dolor, de su intensidad y de cómo responde la cadera durante y después del ejercicio.

En muchos problemas musculoesqueléticos es posible mantener cierta actividad física mientras se ajustan las cargas que más irritan los síntomas.

Esto puede significar reducir temporalmente kilómetros, modificar la profundidad de una sentadilla, disminuir determinados pesos o sustituir algunos ejercicios durante una fase concreta.

El objetivo es encontrar una cantidad de actividad que la cadera pueda tolerar y aumentar después esa capacidad de forma progresiva.

También existen situaciones en las que los síntomas requieren valoración médica adicional. Un empeoramiento progresivo, dolor intenso sin una causa clara, síntomas nocturnos importantes o una pérdida marcada de función deben estudiarse adecuadamente.

Tener una lesión en una resonancia no significa dejar de hacer deporte

Una CAM, una PINCER o una lesión del labrum no deberían interpretarse de forma aislada como una sentencia sobre tu futuro deportivo.

Hay que determinar si esos hallazgos tienen relación real con los síntomas y qué limitaciones están presentes en cada caso.

El objetivo de la fisioterapia es identificar qué factores están influyendo en el dolor y recuperar progresivamente las capacidades necesarias para volver a correr, entrenar fuerza, practicar CrossFit, jugar al pádel o realizar cualquier otra actividad.

Fisioterapia para dolor de cadera en Málaga

Si llevas semanas con dolor en la ingle o la cadera al entrenar, una valoración puede ayudar a determinar qué movimientos y cargas están relacionados con tus síntomas y cómo empezar a recuperarlos.

En Élite trabajamos la fisioterapia en Málaga desde la valoración clínica, el ejercicio terapéutico y la progresión de cargas, adaptando el proceso a las necesidades y al deporte de cada persona. El objetivo es que la cadera vuelva a tolerar las demandas que necesitas para entrenar y moverte con normalidad.